Un patito de goma blanco flotaba en una tina de plástico azul. Un tímido futbolista de veinte años, con cabello largo y mirada esquiva, sostiene con torpeza a un recién nacido de cinco meses. Un encuentro de hace años que volvió a recordarse gracias al fútbol.
Es diciembre de 2007 en el Camp Nou. Nadie en ese vestuario imagina que el joven se llama Lionel Messi y el bebé, Lamine Yamal. Tampoco que, casi dos décadas después, ambos se verán las caras liderando a sus selecciones en la gran final del Mundial 2026.
La increíble escena no es un montaje de inteligencia artificial; ocurrió de verdad. Las fotos, realizadas para una campaña, retrataron a las dos figuras —en épocas distintas— del Barcelona de España y de las selecciones que lucharán por el título en Norteamérica.
