Faltan cinco meses para que se acabe el gobierno del presidente Gustavo Petro y fue poco lo que se hizo para solucionar el problema de los hipopótamos en el país. Si bien se hicieron 35 esterilizaciones a través de Cornare, de las soluciones de fondo —el traslado o el sacrificio de las especies para detener su crecimiento— no pasó nada.
Según estimaciones de Cornare, la población de hipopótamos en el Magdalena Medio es de cerca de 220 ejemplares, pero los estudios señalan que si no se toman decisiones drásticas podría llegar a ser más de 1.000 en 10 años, pues no tienen depredadores naturales, como sí los tienen en África, donde hay leones, hienas o cocodrilos.
Aunque el problema es difícil de resolver, sobre todo por lo costoso que puede ser capturar, transportar y conseguir quien reciba a estos animales, lo grave es que el Gobierno Nacional ha tenido en bandeja de plata las soluciones y las ha dejado pasar. Ni raja ni presta el hacha.
A finales de 2024, el periodista y activista medioambiental Nicolás Ibargüen fue contactado por representantes del santuario animal Vantara, ubicado en Gujarat, India.
Vantara es un inmenso y multimillonario refugio de vida silvestre, financiado por Anant Ambani —hijo de una de las familias más ricas de Asia—. Tiene más de 12 kilómetros cuadrados de extensión y un hospital veterinario de última tecnología.
En el santuario ya tienen hipopótamos y a las redes sociales suben videos de cómo los alimentan. Parecen banquetes para estrellas de cine.
Tras visitar las instalaciones y quedar impresionado con el lugar, Ibargüen trajo a Colombia una propuesta concreta estructurada por el santuario para trabajar de la mano con el Gobierno Nacional en el traslado paulatino y escalado de los animales. Ellos pagaban todo.
Desde hace años en el país se habla de la posibilidad de trasladar los animales a Vantara, pero parece que nunca había habido una propuesta tan seria como ahora.
“Me pasaron una propuesta muy concreta para trabajar de la mano del gobierno de Colombia para reducir la población de los hipopótamos en Colombia a menos de 30 individuos en 5 años”, explicó Ibargüen.
El plan de Vantara era integral: no solo implicaba trasladar decenas de animales a la India o a otros países con poblaciones mermadas, sino también proveer capacidad técnica y veterinaria al país. Además, proponían financiar la creación de santuarios locales en Colombia para confinar y esterilizar a los hipopótamos que se quedaran, garantizando que terminaran sus vidas de forma digna.
