La Selección Colombia tuvo que sufrir más de la cuenta para derrotar 1-0 a Congo en Guadalajara. Tras una noche de dominio y numerosas opciones desperdiciadas, Daniel Muñoz apareció para derribar la muralla de Lionel M’Pasi, dejar a la Tricolor como líder de su grupo y sellar la clasificación.

La fiesta comenzó mucho antes del pitazo inicial. Afuera del estadio Akron de Guadalajara, miles de camisetas amarillas convirtieron las calles en una sucursal de Colombia. Entre tambores, banderas y cánticos, los aficionados cafeteros volvieron a adueñarse del ambiente, acompañados por muchos mexicanos que, una vez más, adoptaron a la Selección como propia. Todo era alegría, abrazos y confianza. Nadie imaginaba que lo que venía serían más de noventa minutos de angustia.

Cuando la pelota empezó a rodar, Colombia se apoderó del balón y del partido. Apenas iban cuatro minutos cuando una brillante jugada colectiva terminó con un remate de Jhon Arias y el rebote quedó servido para Daniel Muñoz, que increíblemente desperdició la oportunidad. El lateral tendría revancha segundos después, cuando envió el balón al fondo de la red, pero el festejo se apagó por un milimétrico fuera de juego.

La Tricolor era un vendaval. James Rodríguez probó al minuto 10 y encontró una respuesta espectacular del arquero Lionel M’Pasi. Johan Mojica lo intentó a los 14, Luis Díaz desequilibró con una acción individual al 15 y Gustavo Puerta se sumó a la ofensiva al 18. El arquero congoleño comenzaba a convertirse en figura. Era un aguacero de opciones colombianas, pero el gol se negaba a caer.

Después de la pausa de hidratación, el ritmo bajó. Colombia perdió algo de intensidad y Congo, hasta entonces sometido, se animó con balones detenidos, centros cruzados y tiros de esquina que sembraron cierta inquietud. El primer tiempo se fue con un injusto 0-0 y una sensación de frustración por las oportunidades desperdiciadas.

Antes de comenzar la segunda parte, una imagen llamó la atención. Daniel Muñoz se arrodilló sobre el césped. Con la cabeza inclinada, elevó una plegaria al cielo pidiendo un buen desempeño. Todavía no sabía que el destino le tenía reservado un papel protagónico. Congo regresó con una línea de cinco defensores que cerró todos los caminos. Néstor Lorenzo tardó en encontrar soluciones. James ya evidenciaba el desgaste y el doble nueve, una alternativa ideal para romper ese muro, seguía sin aparecer.

Al minuto 49 llegó otra ocasión clarísima. Luis Díaz remató, M’Pasi volvió a responder y el rebote quedó para Jhon Arias, que enganchó y disparó desviado. La desesperación empezaba a aparecer. Además, un par de entregas imprecisas de Luis Díaz permitieron algunas transiciones peligrosas del conjunto africano.

Desde las tribunas empezó a escucharse un clamor: “¡Juanfer, Juanfer!”. Y el técnico terminó haciendo caso. Juan Fernando Quintero ingresó junto con Jhon Córdoba, mientras salían James y Luis Suárez. El doble nueve seguía guardado, pero bastaron un par de toques del volante antioqueño para encender al estadio y devolverle el impulso a la Selección.

Colombia volvió a empujar. La tribuna de las 45.358 personas presentes —prácticamente 45.000 colombianos— se convirtió en una sola voz. Luis Díaz tuvo otra oportunidad al minuto 74, pero estaba adelantado y M’Pasi volvió a controlar. Entonces, cuando la ansiedad comenzaba a crecer, llegó el alivio. Minuto 76. Quintero filtró un pase preciso. Jhon Córdoba aguantó la marca con la fortaleza de un tanque y Daniel Muñoz apareció por sorpresa para definir y desatar la locura. El lateral, el mismo que había rezado antes del segundo tiempo, volvía a celebrar en este Mundial. El cielo pareció responder a sus plegarias y el estadio Akron explotó en un interminable grito de gol.

La fiesta pudo ser mayor. Luis Díaz anotó después, pero el árbitro anuló la acción por un supuesto empujón sobre un defensor. Más tarde, otro gol del guajiro fue invalidado por fuera de juego. El marcador no se movió más. Congo fue un rival duro, incómodo y valiente. Pero Colombia fue superior, mucho más que en el estreno frente a Uzbekistán. Generó una cantidad enorme de opciones y terminó encontrando el premio gracias a la persistencia y a la fe.

Con seis puntos de seis posibles, la Selección de Néstor Lorenzo es líder de su grupo y se clasificó a dieciseisavos del Mundial. Ahora mira hacia Miami, donde Portugal será el próximo desafío para asegurar el primer lugar. Y si algo quedó claro en Guadalajara es que, juegue donde juegue, Colombia seguirá sintiéndose local en este Mundial gracias a una afición que no deja de convertir cada estadio en una fiesta amarilla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *