Su entrenador, Vicent Kompany, dijo hace pocos días que tiene una mente creativa, impredecible. Por para los rivales es difícil marcarlo: nunca se sabe cuál será su próximo movimiento, qué decisión tomará, en pocos segundos, con el balón en los pies. La rebeldía un poco “caótica” de su juego es una de las razones por las que Luis Díaz es hoy uno de los mejores extremos izquierdos del mundo.

La otra es su velocidad y, desde que llegó al Bayern Múnich alemán, su capacidad para marcar goles. La definición siempre fue el Talón de Aquiles de Díaz. Sin embargo, en el cuadro bávaro ha mejorado, de manera notable, sus decisiones cuando está frente al arco. El miércoles, en el duelo de cuartos de final de la Copa de Alemania, ante Leipzig, lo ratificó con su decimonoveno gol en la temporada.

El duelo ante Leipzig en el Alianz Arena no fue fácil para el Bayern Múnich. El cuadro bávaro necesitó 64 minutos para poder abrir el marcador en el que, cuando iban seis minutos, su rival se fue adelante con un tanto que, después, fue anulado. Aunque generó varias opciones de gol, solo fue por la vía del penalti que logró marcar la primera diana del duelo. Harry Kane cobró y, como suele hacer, no erró.

Tres minutos después, al 67, Luis Díaz anotó el segundo gol del Bayern. El extremo guajiro terminó con un toque sutil de zurda una jugada que inició en los pies del arquero alemán Manuel Neuer. Antes de definir, Lucho hizo un movimiento espectacular que ratifica su buen nivel, su madurez deportiva: corrió en diagonal hacia la derecha, para marcarle la dirección del pase a su compañero y, después, antepuso el cuerpo al defensor rival, para acelerar la carrera y definir.

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